sábado, 15 de agosto de 2020
Opinión/ Creado el: 2020-01-14 10:45

Un crecimiento precario

Escrito por: Carlos Tobar
 | enero 14 de 2020

Así el gobierno Duque saque pecho resaltando el crecimiento de la economía colombiana (un modesto 3,5%), comparado con el crecimiento esperado de América Latina (un ínfimo 0,2%), con decrecimientos importantes como los de la caótica Venezuela o la inestable Argentina, la verdad es que ese crecimiento es insuficiente para cubrir las necesidades de la población.

Lo digo porque, aunque es de Perogrullo, el crecimiento de los países conlleva el mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad. Eso significa más empresas, más riqueza, más trabajo, más impuestos para el estado, mejores programas sociales, excelente educación, atención a las necesidades de salud, buenos servicios públicos domiciliarios con tarifas ajustadas a los ingresos ciudadanos, mejores vías, etc.

No obstante, cuando se revisa el crecimiento del 3,5% de crecimiento del PIB encontramos que se sustenta en sectores como el financiero o el comercio o la inversión del estado en infraestructura, que denotan el crecimiento del consumo, pero mientras tanto los sectores generadores de trabajo como la industria, la agricultura y la construcción están estancados o decrecen persistentemente con el paso de los años.

Además, hay una parte del crecimiento del PIB que proviene de las mayores remesas que envían los colombianos que viven y trabajan en el extranjero a sus familiares en el país. Y, tal vez, algo que difícilmente mostrarán las estadísticas oficiales que es el aporte de las actividades ilícitas: el negocio del narcotráfico y su carnal el contrabando, así como el de la industria del crimen, incluyendo el saqueo del erario público por la empresa de la corrupción.

Parecida situación a la que se vive desde la década de los años 80 del siglo pasado, cuando estos fenómenos de la economía ilícita empezaban a florecer amparada por las élites gobernantes del país.

Siempre que interlocutores extranjeros me preguntan por la aparente fortaleza de la economía colombiana respondo con el anterior argumento. O, ¿cómo explicar que, si la industria, la agroindustria, la agricultura, los servicios y el comercio interno se estancan o crecen débilmente, sigue creciendo el PIB? Fenómeno que, además, es consustancial al crecimiento de las actividades especulativas del sector financiero parasitario y el gran comercio de importación.

Es importante hacer este tipo de reflexiones porque, a los colombianos de a pie nos interesa es el mejoramiento real de las condiciones de vida. Solo cuando se siente que los ingresos familiares o de empresas nacionales mejora en la práctica cotidiana, es que el crecimiento de la economía es inclusivo y satisfactorio. Lo contrario, es la economía del rebusque, los ingresos precarios e inestables, la insolvencia, las carencias de todo tipo.

Un país que no tiene una política de desarrollo centrada en el progreso de las actividades productivas que generan capital interno y trabajo, está condenado a la incertidumbre. Esa es Colombia