viernes, 23 de agosto de 2019
Opinión/ Creado el: 2019-08-13 05:48

Turbulencias en la economía mundial

Escrito por: Editorial | agosto 13 de 2019

Los mercados bursátiles del mundo han empezado a sufrir colapsos en sus indicadores económicos, producto de las consecuencias de la guerra comercial entre EE UU. y China, que se ha venido presentando durante los últimos meses.  El creciente déficit comercial que ha venido presentando la economía de los Estados Unidos durante las últimas dos décadas, ha hecho metástasis en la actual administración de Donald Trump. El mundo ha conocido su estilo autoritario, que le ha permitido imponer una nueva gobernanza, a través de sus permanentes trinos que emanan mensajes que generan ruidos innecesarios, que impactan de alguna manera, a todos los habitantes de este planeta.

Lo sucedido en la semana anterior, en la mayoría de las economías del mundo, se puede considerar turbulento, como lo reflejan el comportamiento de los altibajos que han presentado las bolsas bursátiles. La volatilidad, al decir de los conocedores, está de vuelta.

Los trinos sucesivos del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, han generado nubarrones que se ciernen sobre la economía mundial, sacudiendo de manera intempestiva los mercados de valores a nivel internacional. Los anuncios de imponer aranceles a la totalidad de bienes que importa su país de la China han creado una incertidumbre económica. Tras un gravamen del 25 por ciento que cubre compras por cerca de 250.000 millones de dólares anuales, ahora se aplicará otro del 10 por ciento a los 300.000 millones que venían exentos del castigo.

Se espera una reacción fuerte del gigante asiático. Pero dichas amenazas han contribuido para que la mayoría de las bolsas han vivido, una de sus peores semanas en lo que va de 2019. Expertos consideran que, comenzando por los análisis del Fondo Monetario Internacional, el crecimiento económico será menor, pues el comercio es uno de sus principales impulsores.

Para Colombia, se empieza a crear un círculo vicioso Dicho escenario generaría expectativas de desaceleración que llevaría a unos ritmos de inversión más bajos, que necesariamente se van a traducir en una disminución de la demanda agregada. Se empezarían a destruir empleos y, por ende, se afectaría el consumo interno. Los dolores de cabeza abundan para la economía nacional. Ello obliga a mantener la casa en orden y optar por la línea de la prudencia en el manejo monetario y fiscal, si no queremos acabar pagando los platos que otros rompen.