domingo, 27 de septiembre de 2020
Contexto/ Creado el: 2020-01-03 05:10

Generación E, el programa educativo que está cambiando las vidas de 80 mil jóvenes

Estos son los testimonios de cinco de esos 80 mil jóvenes colombianos que, tras graduarse del bachillerato, se encontraron con que sus familias carecían de los recursos necesarios para financiar sus sueños de cursar una carrera universitaria, lo cual están logrando hoy gracias a la ventana de oportunidad que les ha abierto el programa Generación E.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 03 de 2020

A mediados de 2018, la vida se encargó de poner a cinco jóvenes colombianos: María Paula Valencia, Tomás Ortiz, Mayra Alejandra Vega, Juliana Pérez y Eliana Camila Calle, frente a una situación similar, algo azarosa y llena de incertidumbre.

Oriundos de distintas regiones del país, los cinco tenían un punto en común: acababan de egresar del bachillerato y tenían el anhelo de ingresar a la universidad, pero, infortunadamente, sus familias carecían de los recursos necesarios para costear sus proyectos de vida.

Tras el consabido ritual de presentar las pruebas Saber 11 ante el Icfes, esperar los resultados, tomar la difícil elección de elegir una carrera y averiguar los requisitos y el valor de la matrícula en distintos centros académicos, había llegado el momento de la verdad: ¿contamos o no con la plata necesaria para costear, por lo menos, el primer semestre?

Lo cierto es que para muchas familias vulnerables del país este resulta ser un paso intempestivo para el cual, por lo general, no se encuentran preparadas. Son muy pocos los que han tenido la disciplina del ahorro, de modo que, muchas veces, mientras aparece el dinero, el único camino viable es aplazar la cristalización de ese anhelo y entrar a un empleo temporal.

Para el caso de los cinco jóvenes citados, la ventana de la oportunidad se abrió por la época en que atravesaban una etapa de indefiniciones, en la que no veían una luz clara al final del camino, lo que les hacía preguntarse qué era, en definitiva, lo que iba a pasar con sus vidas.

Hacia mediados de octubre de 2018, en efecto, el Gobierno del Presidente Iván Duque, a través de la Ministra de Educación, María Victoria Angulo, les dio una noticia que cambiaría sus vidas, relacionada con el lanzamiento del programa Generación E, una estrategia diseñada para abrirles las puertas de las universidades, de manera gratuita, a los jóvenes más vulnerables en todo país.

Fue así como María Paula, Tomás, Mayra, Juliana y Eliana se dieron de lleno a la tarea de averiguar, cada cual por su lado y sin ponerse de acuerdo, de qué se trataba este nuevo plan educativo.

En primer lugar, se enteraron de que la meta de Generación E era beneficiar con oportunidades de educación a 336 mil jóvenes vulnerables durante el cuatrienio de su administración; que el nuevo programa incluía fortalecer las instituciones de educación superior públicas, para que los claustros tuvieran más oportunidades de atender la creciente demanda educativa, y que el plan estaba diseñado con tres componentes (Equidad, Equipo y Excelencia), en uno de los cuales ellos podrían aplicar, previo cumplimiento de los requisitos exigidos.

En Equidad, por ejemplo, la idea del Gobierno es financiar los estudios de 320 mil estudiantes en universidades públicas, cubriendo el 100 por ciento de sus matrículas y otorgándoles un auxilio de sostenimiento por el tiempo de duración del respectivo programa académico. En este caso, se requería tener un puntaje del Sisbén igual o menor 32 puntos y estar admitido en el establecimiento educativo.

En cuanto al componente de Equipo, el propósito era fortalecer las 61 Instituciones de Educación Superior públicas del país, con la destinación de mayores recursos para financiarles proyectos de inversión que garantizaran el bienestar y la permanencia de los estudiantes en las universidades, así como fortalecer la infraestructura tecnológica y de dotación, los proyectos de regionalización, el diseño y adecuación de nueva oferta académica y los proyectos de investigación.

El tercer componente, denominado de Excelencia, era reconocer el talento de al menos 16 mil jóvenes de escasos recursos y que lograran excelentes resultados académicos, impulsando su acceso a Instituciones de Educación Superior, públicas y privadas, con programas acreditados de alta calidad.

En este caso, el joven beneficiario debía tener un puntaje Sisbén igual o menor a 57, ser uno de los mejores puntajes en las pruebas Saber 11 (mayor o igual a 359 puntos) y realizar el proceso de admisión en una institución pública o privada con acreditación en alta calidad o una institución no acreditada que contara con el 25 por ciento de sus programas acreditados en alta calidad.

Esta línea contemplaba, además, la implementación de un nuevo esquema de corresponsabilidad, entre el Estado, las universidades y los estudiantes, para el caso de los establecimientos educativos privados, con cobertura en los 32 departamentos del país, donde se determinarían los mejores puntajes académicos de las diferentes regiones, garantizando que jóvenes de toda Colombia pudieran acceder al programa.