viernes, 22 de noviembre de 2019
Farándula/ Creado el: 2019-11-08 03:41

Estábamos debajo de los pupitres y jugábamos a ser los policías: Diego Cadavid

Diego Cadavid rememora cuando a sus ocho años vivió la toma del Palacio de Justicia a pocos metros del hecho, y cómo esa experiencia fue revivida en el rodaje de ‘El General Naranjo’ con su personaje el Teniente Talero.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 08 de 2019

Diario del Huila, Entretenimiento

Diego Cadavid ha labrado una exitosa carrera en el mundo del entretenimiento desde diferentes roles que demuestran que lo suyo son las bellas artes, bien sea desde la actuación, la fotografía o la música. Uno de sus últimos retos actorales es el Teniente Talero, de la serie de FOX Premium ‘El General Naranjo’, un personaje vital en la primera temporada, inspirado en quien fuera durante muchos años el mejor amigo de Óscar Naranjo y quien murió en noviembre de 1985 en la retoma del Palacio de Justicia, hecho terrorista en el que curiosamente el actor, siendo un niño, se encontraba a escasos metros del lugar.

“Era muy pequeño. Tenía ocho o nueve años, pero tengo algunos recuerdos claros de ese día. No sé si era el destino o alguna señal, pero mi hermano mayor se levantó enfermo y pensamos en no ir al colegio. Sin embargo, decidimos ir a clases, pero a las pocas horas anunciaron el fin de estas, lo que no se me hizo raro porque era usual que se cancelaran. Después de todo vivíamos en la época del narcotráfico, la época de las bombas y los atentados” rememora Diego Cadavid muy vívidamente sobre ese día que marcó la historia contemporánea del país.

Sus recuerdos

Cadavid, oriundo de Medellín, recuerda que, si bien era un niño, la realidad del país había impactado su inocente vida. Su familia en Antioquía y sus padres en Bogotá, conversaban todos los días para garantizar que ningún hecho trágico afectara directamente a los miembros de la familia en ambas ciudades, “no recuerdo qué decían los profesores, solo recuerdo esa sensación de hambre y de no poder salir y ya con el cañonazo nos preocupamos porque pensamos que era una bomba de Pablo Escobar porque a pesar de que éramos niños, ya sabíamos que había violencia en el país y quien era Escobar.”

Los niños que, como Cadavid y su hermano, estudiaban en el Agustiniano de San Nicolás, estuvieron encerrados en sus salones durante horas mientras escuchaban las explosiones, veían llegar e irse los helicópteros e incluso observaban algunos francotiradores en su propio colegio y edificios aledaños.

“Imagínate tener como diez años y ver a un policía en acción, como de película. De hecho, para los 30 niños del salón esto era un juego, no había peligro, era como un simulacro. Estábamos debajo de los pupitres y solo jugábamos a ser esos policías, simulábamos disparar con nuestros dedos, ajenos al caos que se vivía dentro del Palacio”, recuerda el actor.

“La situación se alargó y nosotros seguíamos dentro de los salones, debajo de los puestos. Todos nos quejábamos del hambre, no nos habían dejado salir ni siquiera a la cafetería y llevábamos casi todo el día sin comer. Fui consciente de que algo grave estaba pasando cuando sonó el cañonazo, el del tanque que disparó hacia el Palacio y desde ahí todo dejó de ser un juego”, narra Cadavid.

La imagen del tanque entrando por una de las paredes del Palacio es una de las más recordadas por los colombianos durante todos estos años, pero la memoria auditiva solo la conservan quienes como Cadavid estuvieron cerca del Palacio ese día. “Es tal vez ese sonido el que me hace recordarlo todo. Fue un estruendo horrible y solo a partir de ese recuerdo comienzo a revivir la sensación posterior: quería ir a donde mi hermano, para hablar y que me tranquilizara, pero él estaba en otro salón y la orden era muy estricta: nadie podía salir.”

Otros eventos

Ese no fue el único suceso de esa dura época del conflicto colombiano, que impactó de cerca al paisa. Cadavid cuenta que la bomba contra el edificio del DAS rompió todos los vidrios de su casa. “Puede sonar raro, pero es que uno en Colombia crece acostumbrado al terrorismo, en mi caso fueron casi cinco años en los que pasaban cosas seguidas: mataron a Pizarro, la avalancha de Armero, el avión de Soacha, era tragedia tras tragedia en el país y ya parecía normal. Ahora bien, no es que quiera decir que soy un sobreviviente, pero es que de alguna manera todos lo somos, todos somos sobrevivientes del flagelo de la violencia porque a todos nos tocó esta guerra de una u otra forma.”

Sobre su personaje

La segunda temporada de la serie ‘El General Naranjo’ que estrenará el próximo 15 de noviembre a las 9:50p.m. en FOX Premium y en la app de FOX para los suscriptores de FOX Premium, revivirá algunos de estos dramáticos hechos que aterrorizaron a los colombianos. “Puedo decir que me tocó la toma del Palacio de Justicia en la ficción y en la realidad. Tal vez en la realidad no estuve allí físicamente, pero de alguna manera la viví, la vivió mi familia y sentimos temor. Por eso, cuando llegó el guion y leí del Teniente Talero, mi personaje, dije: ‘Yo estuve ahí y tengo recuerdos’ y me llamó mucho la atención representarlo porque la historia de Colombia es fantástica y poder contarla desde otro lado, desde el de los que tuvieron que enfrentarse al narcotráfico, a los atentados y a la violencia, me pareció perfecto”

El Teniente Talero, personaje que interpreta Diego Cadavid en la serie “El General Naranjo”, fue el mejor amigo de Óscar Naranjo y su compañero incondicional durante sus primeros años en la Policía Nacional. Talero muere heroicamente en la toma del Palacio de Justicia, escena que recuerda el paisa como una de las más emotivas que tuvo que rodar. “No sé si fue por lo que viví o porque era el día en que terminaban mis grabaciones, el día en que mi personaje moría, pero yo lo sentí todo muy real y comencé a imaginarme cómo fue para estos hombres verracos el estar ahí intentando salvarse, actuando por instinto”.

Cadavid cuenta cómo cumplió con su ritual tradicional de cierre del papel. En esta oportunidad no solo se despidió de un personaje, sino que conversó con Talero mientras se limpiaba, en pocos minutos, los efectos de maquillaje que el equipo de producción había tardado horas en desarrollar: “de regreso al camerino, me quité mi ensangrentado vestuario y comencé a hablarle: ‘hermano, espero haberte hecho lo mejor posible. Sé que eras diferente, pero espero haber retratado tu alma y te agradezco mucho la valentía que tuviste’.

“Hoy pienso que tanto Talero, Naranjo y los policías son unos verracos, unos osados y hay que rendirles un homenaje. Puedo asegurar que di lo mejor de mí, que intenté construir a un personaje basado en lo que me dijo su familia y la gente que lo conoció, un personaje tan real que llegó a la ficción. Alguien que desde el principio sentí como un tipo ‘echao pa´lante’, alguien aguerrido, buena onda y chistoso, tal como intenté interpretarlo.”, concluye Cadavid.