miércoles, 15 de agosto de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-08-08 04:07 - Última actualización: 2018-08-08 04:09

Dinero robado no luce

Escrito por: Froilán Casas
 | agosto 08 de 2018

La honestidad brilla, la deshonestidad con frecuencia va  camuflada de bondad. El corrupto, el tramposo, el falaz, es un lobo vestido con piel de oveja: está al acecho de sus víctimas.

No da puntada sin dedal; en todo quiere ganar, el dinero es su obsesión; todo lo mide, todo lo cuantifica; sus caricias están marcadas por la lisonja. Cuidado con la gente que te vive alabando, mañana será tu mayor depredador.

El dinero mal habido, a base de trampas, de engaños, de explotación de los indefensos, da resultados amargos –claro, la cuenta de cobro llega algún día-. Excúsame decirte amigo lector que, una persona adicta al dinero, me causa lástima: la veo pobre y ruin. Es tan pobre su calidad, que vive arrodillado ante algo que es efímero. El libro Santo nos dice: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si al final pierde su alma?”. ¿Será que al avaro le van a poner en su féretro todos los títulos valores de su propiedad? El tacaño siempre da las migajas, todo lo tasa, todo lo mide.

Cuídate del avaro, en cualquier momento te engaña; te vende por un plato de lentejas como relata el texto bíblico. Hay gente a la que nunca le alcanza el dinero, tiene siempre la excusa de “cobrar peajes” en su puesto de trabajo.

Son personas que ganan cinco y gasta ocho. ¡Desordenados a morir! Viven en una economía ficticia, les gusta alardear de ricos y no miden sus gastos, pero le deben a cada santo una vela. ¡Son ridículos en sus extravagancias! ¡Ah! he visto tantos ricos que a su vez son tan pobres, hasta carecen de autoestima, son tacaños consigo mismos y, a la par, tienen una pésima calidad de vida.

Son tan banales en sus gustos que a la final, se contentan con poco. Al fin y al cabo, cada uno es víctima de su propio invento. Por el maldito dinero muchos pierden la salud y cuando ya lo tienen todo, perdieron lo más hermoso del ser humano, la salud. ¿Qué haces con dinero y sin salud? ¿Por qué fuiste tan desordenado en tu vida? ¡Ah! ¡Paga las consecuencias! No se trata de no tener dinero, se trata de saber utilizar el dinero.

El dinero no tiene calificativo moral; se te califica tu conducta, no tu dinero. ¿Cuál es tu actitud frente al dinero? Si lo empleas como medio, lo estás haciendo bien; si lo empleas como fin, estás buscando tu propia desgracia.

Al final de tu vida lo que cuentan son tus buenas obras. Las personas que generan empresa, es decir, trabajo productivo, son constructores de paz; un capital bien invertido genera trabajo. Necesitamos mucho capital que genere trabajo productivo. Los zánganos son productores de violencia.

Cada quien debe ser responsable con la hora histórica que le ha tocado vivir. La ambición es una lacra que genera violencia. Cuando te aprovechas de la indefensión del otro, tú eres un bellaco, un truhan, un indeseable de la sociedad. No tienes derecho a llamarte humano; eres el azote de las comunidades. Sé honesto y andarás con la frente en alto.

Froilán, obispo de Neiva