viernes, 19 de octubre de 2018
Neiva/ Creado el: 2018-10-01 03:26 - Última actualización: 2018-10-02 12:32

Amor sin distinción de razas y a ‘cuatro patas’

Sonia Montero Puentes, hace parte de la fundación para animales de la calle, Asoanimales.

Escrito por: Caterine Manchola | octubre 01 de 2018

El amor por proteger los animales y buscar su bienestar, lo aprendió desde muy niña, cuenta Sonia Montero Puentes, pues fue educada en un hogar animalista donde llegó a tener hasta 5 perros recogidos de la calle, al igual que algunos gatos.

Los dos hijos de la neivana y abogada de profesión, estudian en Bogotá; ella, vive en la capital opita con su esposo, 5 perros y 5 gatos rescatados. También tiene 15 perros en una finca y a todos les ha dado un nombre.

Aseguró que no le incomodan y que incluso “es una locura, no hay cosas más satisfactoria que llegar cansada del trabajo y ver que hay un comité de bienvenida esperando. Uno se acostumbra al ruido de ellos”.

A su esposo tampoco le desagrada.

“Él también es animalista, pero yo soy más apasionada por el tema. Pero igual cuento con su apoyo y es muy sensible a todo lo relacionado con los animales igual que yo”, dijo.

Un sueño

Antes de ser parte de la fundación Asoanimales, recordó que ayudaba a solucionar los problemas de accidentes, maltrato, animales enfermos, y demás situaciones que se presentan a diario en las calles. “Los llevaba a una veterinaria y luego les buscaba hogar, pero muchas veces no lo lograba, entonces trataba de que quedaran en miembros de mi familia, o yo me quedaba con ellos para estar al pendiente”.

De ahí que haya tenido incluso el anhelo de crear una asociación, sueño que pareció cumplirse cuando alguien le informó acerca de Asoanimales.

“Pero nunca me imaginé que eso fuera de esta magnitud y resultara tan tenaz”, lamentó.

Se vinculó en el año 2011 a pocos días de que la fundación iniciara sus labores en La Ulloa, corregimiento de Neiva. Para ese entonces la cantidad de perros era menor y como era un lugar nuevo, no arribaban muchas personas.

“Cuando ya descubren que existimos comienzan a llevar los animalitos, y ya nos los tiraban por fuera”, dijo, y agregó que también comenzaron a llegar gatos, pero como no contaban con una infraestructura para esta especie, decidió crear una. La situación se fue descontrolando.

“Yo amo mucho los gatos, entonces decidí crear una gatera. Y comencé a rescatar más, porque lo que más encuentra uno por las calles son gatos abandonados. Ellos se reproducen muy rápido  y no existe control de natalidad. No hay campañas de esterilización gratuitas para que esto no pase”.

La animalista también cuestionó el rol que cumplen las personas y veterinarias, ya que “si uno no tiene plata, las veterinarias tampoco ayudan, y la gente va y los bota en cualquier parte cuando están enfermos”.

Sin dueños

Y es que relató también que ha sido testigo de muchas historias tristes. 

“Una vez rescaté un perro que estaba debajo de un puente en el Río del Oro, era discapacitado y se lo estaban comiendo las hormigas, fue impresionante porque la gente no hacía sino mirar y decir que pobrecito, pero no actuaban”, señaló.

“He presenciado accidentes, donde la gente los deja botados en la mitad de la carretera y salen y se van. Hubo una gatico que quedó privado del susto, estaba tan tensionado que ni se movía. Yo pensé que se había muerto pero no, cuando lo llevé a la veterinaria estaba vivo pero en shok”.

De otro lado, cuanta Sonia Montero que  también ha ligado su profesión para brindar información jurídica a las personas, porque por desconocimiento se cometen muchos errores. La gente no denuncia por miedo, no saben que existe una ley para defender los animales y que estos tienen derechos, explicó.

“Mucha gente piensa que como es una animal, no existe dueño”.

Con respecto a Asoanimales, informó que al inicio no fue pensado como albergue sino como un lugar para capacitar a las personas jurídicamente y a la vez ejecutar estrategias en pro del bienestar animal. Pero luego de haberse trasladado para Neiva han llego a tener hasta 500  perros y gatos.

“En estos momentos estamos en crisis, y buscamos regalarlos pero la gente siempre pregunta por razas, no son amantes a los animales criollos. Necesitamos comida y medicamentos, estamos tocando puertas”.

Finalmente, señaló que le falta cultura ambientalista a Neiva, ya que “la gente vive pendiente de lo que hace el vecino, de si ayuda o no, y no se preocupa por poner su granito de arena. Esto es una labor social. Por ejemplo en este calor tan terrible, uno ve los animales desesperados buscando agua y algunas personas se la niegan”.

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