lunes, 16 de septiembre de 2019
Opinión/ Creado el: 2019-09-10 03:53

Elecciones de octubre, reto ciudadano 

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 10 de 2019

Por: Israel Silva Guarnizo 

 

Las elecciones que se avecinan en el mes de octubre se vienen desarrollando con las mismas formas y métodos que caracterizan las contiendas electorales desde el año 1981 cuando en Colombia la elección de alcaldes y gobernadores dejó de ser el fortín electoral del Presidente de la República. En las actuales circunstancias las elecciones deben ir más allá de la  búsqueda y consolidación del poder electoral y político a través de estructuras y maquinarias a las que solo pueden acceder aquellos que han ocupado cargos públicos. Quienes aspiren tienen que demostrar capacidad para administrar y gestionar con principios éticos y morales los dineros públicos. Los que aspiran a coadministrar desde las corporaciones como concejos y asamblea tienen el reto coadyuvar, presentar proyectos y hacer el control político a los gobernantes.

Nos corresponde a los ciudadanos  elegir siempre los mejores para que cumpla esa función social, comunitaria y política en los municipios y para el departamento del Huila con la elección del gobernador. En esta elección se estrena la figura del Estatuto de la Oposición en donde el segundo en votación para alcaldía será concejal en su respectivo municipio y para la gobernación en la asamblea. El juego de pesos y contrapesos también se ejercerá en las corporaciones públicas. Hay que elevar el nivel político  que tienen las corporaciones públicas de ser simples figuras para aprobar o rechazar los proyectos presentados. Es necesario que estos servidores públicos tengan una visión completa de su papel al ser elegidos por las comunidades a los cuales se deben sus nombramientos. Sus propuestas de trabajo para defender a los ciudadanos y presentar proyectos que resuelvan sus necesidades, no para entrar a resolver aspiraciones individuales o personales, tampoco para estar al servicio de contratistas, pero sobre todo ejercer el control político. Todas esas  actividades son las que llevan a los servidores a no quedar entrampados en los fenómenos de corrupción.

Hoy, la gobernabilidad de alcaldes y gobernadores está en función del espectáculo en las redes sociales, cualquier obra o acción se sobredimensiona como si fuera un hito para la humanidad, cuando es lo mínimo que deben hacer para una ciudad o el departamento que los eligió. Los indicadores están enfocados sobre las inversiones y las obras ejecutadas, pero no sobre los impactos generados en los ciudadanos. Cuando se analizan los índices de seguridad, homicidios, desempleo, deterioro ambiental y productividad, la ciudad y el departamento se rajan. Se necesitan gobernantes no solo con visión social, sino con capacidad de ejecución pensando en lo comunitario, entendido esto, como la inversión en educación, cultura, recreación, deportes, desarrollo rural, salud, medio ambiente, mantenimiento de vías y agua potable. Las federaciones  de alcaldes, gobernadores, concejales y diputados deben dejar de ser eventos sociales para tratar de cambiar el régimen centralista que impera en Colombia a través de reformas en el Congreso. No puede ser posible que el Estado Central defina las inversiones en municipios y gobernaciones con la visión y el criterio centralista que se aplica en el país.