martes, 21 de mayo de 2019
Política/ Creado el: 2019-05-15 09:46

“Si hoy hablamos de corrupción, esta será la madre de todas las corrupciones”

Juan Carlos Echeverry, economista, expresidente de Ecopetrol y exministro de Hacienda, sostuvo que el proyecto de acto legislativo que les permitiría a los congresistas tener el 20 % del presupuesto de inversión es un retroceso de más de 50 años cuando se crearon los auxilios parlamentaros.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 15 de 2019

“Esto es darle al congresista un pequeño banco, cada año, para que se vuelva el financiador más importante de su región. Imagínese cómo van a ser las elecciones de aquí en adelante. Si hoy hablamos de corrupción, esta va a ser la madre de todas las corrupciones”.

En estos términos se refirió el exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry ayer durante una entrevista realizada por la mesa de trabajo de 6:00 AM Hoy por Hoy. Habló del proyecto de acto legislativo que les permitiría a los congresistas tener el manejo del 20 % del presupuesto de inversión que para este año es de 46,8 billones de pesos.

En sus consultorías con inversionistas y banqueros norteamericanos, ¿qué se habla de Colombia?

Estamos hablando justamente esta semana de temas de Colombia y América Latina y es una evaluación en la que se ve que Colombia tiene uno de los crecimientos más altos de América Latina. A nosotros nos puede parecer bajo, alrededor de 3 % – 3,5 % pero si se compara, está en la parte superior de la región, que está creciendo muy por debajo incluso los grandes como México, Brasil y Argentina. Colombia, Perú y Chile, la Alianza del Pacífico, son los que sacan la cara.

¿Cuáles son las preocupaciones que le manifiestan?

Preocupaciones, la balanza de pagos, la gobernabilidad en el Congreso de la República y el aumento en los cultivos de coca. Pero la economía se ve bien este año y tal vez el próximo, el año más preocupante será el final del gobierno Duque.

Un tema preocupante es la reforma constitucional que está avanzando en el Congreso, absurda, que les daría a los congresistas la posibilidad de asignar el 20 % del presupuesto público directamente al Congreso y no al Gobierno.

¿No fue usted el que siendo ministro de Hacienda habló de la “mermelada”? ¿No sería algo similar?

El tema de la “mermelada” surgió para indicar que se iban a repartir las regalías en todo el país a todo el pueblo colombiano y no sólo a las zonas productoras. Nunca utilizamos ese término para describir nuestra relación con el Congreso. Después se pervirtió el término y ya sabemos dónde paró.

¿Por qué hay preocupación sobre este proyecto de acto legislativo?

Eso preocupa mucho. Yo hice una cifras básicas que indican que si al Congreso de la República le diera por tomarse el 20 % del presupuesto total, que totalizan 250 billones de pesos, el Congreso tendría a su disposición $50 billones, eso sería el 5 % del producto interno bruto (PIB) y cada congresista repartiría $173.000 millones. Eso significa que cada congresista se convierte en un ministro. La cifra es absurda.

Pero otro análisis, con el presupuesto de funcionamiento que está en $160 billones, muestra que a cada congresista le correspondería $106.000 millones para invertir.

Si la cifra a repartir entre congresistas es el presupuesto de inversión se tiene que éste totaliza 46,8 billones de pesos. Si se divide entre, más o menos, 300 congresistas a cada uno le tocarían $30.000 millones. Eso es darle una empresa, cada año, de $30.000 millones a un congresista para que reparta.

¿De dónde saldría el dinero para financiar esa millonaria partida para los congresistas?

¿Cuántos impuestos suyos, míos, de los empresarios colombianos, de la clase media, de los trabajadores, de los empleados se necesitarían para sostenerle a cada congresista $30.000 millones anuales?

Si no es de impuestos, esto sería más déficit, más deuda, para que los señores congresistas gasten. Eso es un despropósito: un punto porcentual del PIB, repartírselo cada año a 300 personas. ¿Usted se imagina en las elecciones al Congreso?

¿Sería un retroceso en materia económica para el país?

Esta sería la peor decisión económica en medio siglo desde el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo que fue quien reglamentó los auxilios parlamentarios y sería el inicio del fin: dispararía el déficit, dispararía la deuda o nos pondrían más impuestos. Los congresistas no pueden ser tan irresponsables de estar contemplando ya en sexto debate una reforma que es un despropósito económico, ético y de sentido común.

¿Cómo es que le terminamos debiendo a cada congresista, cada año, la suma de $30.000 millones para que reparta como quiera, según su criterio? Este proyecto de reforma constitucional, en mi opinión, sería la cuota inicial de una debacle que estaríamos pagando en menos de cinco años, en un desastre económico y fiscal de este país.

Esto es darle al congresista un pequeño banco, cada año, para que se vuelva el financiador más importante de su región. Imagínese cómo van a ser las elecciones de aquí en adelante. Si hoy hablamos de corrupción, esta va a ser la madre de todas las corrupciones.

¿Cuál es su temor como experto?

Yo tengo gran temor y es que una de las cosas que a Colombia le ha dado viabilidad económica y nos ha hecho evitar las crisis es lo que lleva ya 50 años como tradición fiscal y es que el Congreso no tiene iniciativa en el gasto. Por supuesto que para un congresista esto es antipático porque los mismos 10 o 12 millones de votos que saca el Ejecutivo son los que saca el Legislativo. Por eso hay una frase en Colombia que dice que más vale un centímetro de Ejecutivo que un kilómetro de Legislativo.

Los congresistas sienten que el Legislativo no tiene músculo para ayudar a sus regiones. La democracia nuestra llevó a que ese músculo se convirtiera en un diálogo con el Gobierno pero es el Gobierno el que hace las cuentas, el que mantiene la probidad fiscal, el que mantiene el equilibrio, la estabilidad del país. Los congresistas no tienen esa responsabilidad individual. Si esto se vuelve una repartija del 1 % del PIB, primero hay que contarle a los colombianos de dónde va a salir, si de impuestos o deuda, ambos muy nocivos en estos momentos. De manera que yo optaría por mantener la institucionalidad actual y buscar una forma transparente en que dentro de la institucionalidad del presupuesto actual pudieran los congresistas de manera transparente defender a sus regiones.

  1. UU. vs. China

¿Cuál es su lectura de la situación por la que están pasando Estados Unidos y China?

La verdad es que esta mostrada de dientes parece de niños. Esto parece como en el patio de un colegio cuando dos niños de 10 u 11 años se muestran los dientes y los puños sólo que en este caso, los que se están mostrando los dientes tienen en sus manos la salud de la economía mundial.

El presidente Trump dijo que de aquí al 28 o 29 de mayo cuando se reúnen en Osaka espera que resuelvan este tema. Pero ya le subió los aranceles a los bienes chinos que, irónicamente, afectan negativamente a los norteamericanos.

 

¿Quiénes terminarán pagando por esta decisión del presidente Trump?

Cuando usted importa un bien y le ponen impuestos pues el que lo paga es el consumidor estadounidense. Puede ser que usted castigue a los chinos en el sentido que algunas empresas se salgan de China y empiecen a producir en otro país pero para eso se necesitarían años.

Sin embargo, de inmediato los juguetes, los computadores, los celulares, la ropa para niños, el sinnúmero de bienes que están gravando simplemente van a llegar más caros al consumidor norteamericano y va a ser él quien va a pagar 74.000 millones al año en mayores impuestos por estos aranceles.

¿Cuál es la consecuencia inmediata para China?

La consecuencia inmediata sobre China es que cae la demanda, venden menos, pero esos impuestos los están pagando los norteamericanos y eso está siendo enfatizado aquí en la prensa de Estados Unidos porque la pregunta es ¿quién paga estos aranceles? Y la respuesta es que los pagan los mismos votantes de Donald Trump.

Esto lo tienen que resolver antes de final de mes, antes de reunirse en Osaka los señores Li Keqiang (de China) y Trump porque esto es una locura ya que afectaría toda la salud de la economía mundial y sentaría un precedente nefasto.

Esperemos que la cordura entre este par de “muchachos” de colegio –los hombres más poderosos del planeta- impere y nos devuelvan a la tranquilidad y al sosiego.

¿De qué manera América Latina sería beneficiada o afectada?

América Latina hoy tiene un déficit grande, casi de 80.000 millones de dólares con Estados Unidos. Ellos nos traen más de lo que nosotros les llevamos. Esta relación es lo opuesto con China, el gigante asiático exporta a EE. UU. cerca de 500.000 millones de dólares e importa USD 180 millones. Es decir que EE. UU. tiene un déficit comercial con China de USD 380.000 millones.

Nosotros exportamos a Estados Unidos materias primas como petróleo, minerales y productos agrícolas. Sólo México es competidor de China en bienes manufacturados. Esto puede favorecer mucho a los mexicanos pero al resto de la región la verdad es que no.

 

¿Y Colombia?

Colombia muy poco se puede favorecer. Mire lo que ha pasado con el dólar que se ha fortalecido ya que ante una situación de incertidumbre tan grande, la gente se refugia en sus riquezas en el activo más seguro del mundo que es el dólar. Eso fortalece el dólar y debilita el peso.

Claro, un peso devaluado puede servirles a las exportaciones colombianas pero a todos los demás, que importamos cosas, que hay que pagar en dólares nos desfavorece. Esto no le sirve a nadie para hacer negocios. Esto es malo-malo para el mundo entero, impone un tipo de política comercial que se ha visto muy esporádicamente en los últimos 100 o 200 años, que se llama mercantilismo, y es devolver el reloj de la historia una centuria.

 

¿Es decir que todos pierden con estas decisiones comerciales?

Es muy raro lo que está pasando pero es la técnica de negociación del señor Trump que a veces le ha dado resultados. Le fue bien con México y con Canadá en el NAFTA y si le llega a dar resultado con China se impone esta ley del matoneo en el colegio.

En eso, países como Colombia pierden porque nosotros necesitamos más comercio y somos muy pequeños. China ha amenazado con devolverle ojo por ojo a EE. UU. poniéndole tarifas y aranceles a los bienes americanos y ahí sí se pone más bravo el señor Trump y escalan esa pelea irracional.

Imagínese que eso le sucediera a Colombia o a América Latina. Nosotros no tenemos el músculo económico y político para eso.

 

¿Cuál fue la razón por la que empezó esta pelea?

Donald Trump está haciendo eco de unas quejas que sí tienen mucha razón y es que China, para permitirle a las empresas americanas vender y producir en Estados Unidos su territorio os fuerza a revelar sus secretos tecnológicos, los fuerza a transferir tecnología. Entonces Estados Unidos dice: creamos tecnología y eso nos hace los primeros del mundo pero resulta que los chinos, para dejarlos entrar a vender y producir allá nos están robando el conocimiento y el futuro es de quien tenga ese conocimiento.

Esa es la pelea de fondo, que los norteamericanos se sienten maltratados por los chinos y les han pedido que cambien las leyes que regulan la inversión extranjera. Los chinos ya lo hicieron pero los americanos dicen que quieren que haya unas especificaciones más poderosas de manera que las empresas chinas no nos roben el conocimiento y la tecnología.

Esa es la pelea de fondo detrás de la cual hay un segundo tema que es el hecho que Estados Unidos le compre mucho más de lo que China le compra a EE. UU. Ellos lo consideran como una pérdida pero la verdad es que lo hacen porque China vende más barato, no es algo malo.

Otra queja de los trabajadores norteamericanos es que las condiciones laborales en China son muy precarias, eso hace que produzcan más barato, nos quiten mercado a todos a punta de pagar poco y reconocer muy poca seguridad social a los trabajadores. China estaría siendo un competidor desleal. Esa es la gran queja de EE. UU.

¿La guerra de antes era con tanques y ahora es con aranceles?

Hoy los periódicos hablan de la “munición” económica de la guerra comercial. Ya cambiamos la guerra de los tanques y los bombarderos por una de aranceles, impuestos y restricciones al comercio. La reunión en Osaka a final del mes es para que los tres digan qué van a hacer. Estados Unidos es el país más poderoso pero China es la mitad de la economía norteamericana, es un poder en ascenso, y Putin es un gran estratega que ha logrado mover sus fichas geopolíticas muy bien a pesar de ser una economía más pequeña.

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